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MISSION

Marc Rayman

Marc Rayman,
Ingeniero Jefe, JPL

Crónicas de Dawn

29 de Marzo de 2013

Queridos Indawnstriosos Lectores,

En las profundidades del cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter, lejos de la Tierra y de ningún otro objeto creado por el hombre, Dawn sigue en su silenciosa persecución del planeta enano Ceres. Hace ya más de seis meses que abandonó con enorme gracia la compañía del protoplaneta gigante Vesta. Desde entonces la nave ha empleado el 95% del tiempo en impulsarse suavemente con su sistema de propulsión iónica, usando un haz verde azulado de iones de xenón de alta velocidad para trasladarse de un mundo alienígena a otro.

La nave zarpó de la Tierra hace más de dos mil días y su singladura por los mares celestiales ha sido extraordinariamente fructífera. Su detallada exploración de Vesta reveló un lugar complejo y fascinante que, desde su descubrimiento hace hoy 206 años, sólo había podido vislumbrarse en la distancia con la ayuda de telescopios. Gracias a las extraordinarias capacidades de su propulsión iónica Dawn ha permanecido 14 meses en órbita alrededor de Vesta, observando impresionantes paisajes y sorprendentes elementos orográficos mientras recogía un enorme botín de mediciones que los científicos seguirán analizando durante años.

Durante las operaciones en Vesta, la nave se ponía en contacto con la Tierra frecuentemente. Dawn necesitó bastante tiempo para poder transmitir las 31 000 fotos y el resto de valiosos datos al control de la misión. Además, los ingenieros necesitaban mandar una gran cantidad de instrucciones a nuestro lejano aventurero para asegurarse de que se mantenía en buen estado de salud y operación, y siguiendo su apretada agenda de trabajo en las despiadadas profundidades del espacio.

Dawn está ahora más de 20 veces más lejos de Vesta que la Luna de la Tierra. De nuevo en la soledad del largo crucero interplanetario hacia Ceres, no es necesario que la nave se ponga en contacto por radio con tanta frecuencia. Como ya vimos en Noviembre actualmente la nave sólo deja de impulsarse una vez cada cuatro semanas para dirigir su antena principal a la Tierra. Esta práctica ahorra hidracina, el irreemplazable combustible que nuestro explorador necesitará cuando llegue a Ceres. Pero una comunicación menos frecuente no significa que el equipo de operaciones de la misión esté menos ocupado. De hecho, como ya hemos comentado alguna vez, el "plácido crucero" supone un nivel de actividad nada despreciable.

Cada vez que Dawn se comunica con la Tierra, los controladores le transmiten una programación segundo a segundo para las siguientes cuatro semanas. También envían un detallado perfil de vuelo con los niveles de propulsión iónica y la dirección a lo largo de ese periodo. Se tarda aproximadamente tres semanas en calcular y formular estos planes y en analizar, comprobar, re-comprobar y volver a re-comprobar que no contienen ningún error antes de que puedan ser enviados por radio a la sonda Dawn.

Además de la información habitual que Dawn necesita para seguir volando sin sorpresas, los operadores incluyen de vez en cuando instrucciones especiales. Por ejemplo, en los últimos meses han ido bajando progresivamente la temperatura de algunos componentes para reducir el consumo eléctrico asociado a la calefacción. Cuando Dawn desplegó sus paneles solares poco después de separarse del cohete Delta el 27 de Septiembre de 2007, sus casi 65 pies (19.7 metros) de envergadura supusieron un récord entre las sondas interplanetarias de NASA. La enorme superficie de células solares recibe suficiente luz del lejano Sol como para alimentar el sistema de propulsión iónica y todos los demás subsistemas de la nave. Dedicar un poco menos de potencia a los calentadores permite aumentar la ionización y la aceleración de los iones de xenón, produciendo así más empuje. A la vista de los dos años y medio de vuelo propulsado que se necesitan para viajar de Vesta a Ceres, incluso un pequeño incremento de potencia puede suponer una diferencia notable en una misión sedienta de potencia eléctrica.

La mayoría de los ajustes de temperatura son sólo de dos en dos grados Celsius (3.8 grados Fahrenheit), pero incluso una diferencia tan pequeña requiere un minucioso análisis, ya que reducir la temperatura de un componente puede afectar a la de otro. Tanto el xenón como la hidracina son propelentes que deben mantenerse dentro de ciertos márgenes, y los conductos por los que circulan siguen complicados circuitos alrededor de la nave, por lo que la temperatura a lo largo de todo el recorrido importa. La mayor parte de las piezas a bordo, desde las válvulas y los interruptores a la electrónica y los componentes estructurales que mantienen los dispositivos rigurosamente alineados, tiene que estar regulada térmicamente para asegurar que Dawn se mantiene en forma.

Un componente puede tardar horas en enfriarse y estabilizarse a su nueva temperatura, y en algunos casos el cambio no tiene lugar hasta que la nave interrumpe la comunicación y gira para seguir impulsándose, ya que en cada orientación el lejano fulgor del Sol y el terrible frío del espacio profundo afectan a diferentes partes de nuestro robot. Y además pasarán cuatro semanas antes de que los ingenieros reciban un informe detallado de todas las temperaturas, de manera que deben ser cuidadosos en cada cambio.

Además del trabajo usual de mantener Dawn en curso, también se están preparando actividades especiales para la segunda mitad del año, cada una de las cuales cumplirá dos objetivos muy importantes: proporcionarán una valiosa experiencia en la preparación de las operaciones en la órbita de Ceres y un interesante material de lectura para todos vosotros en futuros artículos. Vuestro corresponsal confía tanto en la capacidad del equipo de vuelo para diseñar y llevar a cabo estas actividades como en el interés de los lectores a lo largo y ancho del cosmos por seguir el progreso de esta ambiciosa misión en sus aventuras extraterrestres.

Y para asegurarse de que haya abundantes artículos en los años venideros, los colegas humanos de Dawn están trabajando intensamente en la preparación de la exploración de Ceres cuando la nave llegue allí en 2015. Al igual que en Vesta, la sonda aprovechará la inigualable capacidad de maniobra de su propulsión iónica para volar en diferentes órbitas, optimizadas para ciertas investigaciones específicas que pondrán en evidencia el complejo carácter de tan misterioso mundo para delicia y regocijo de todos aquellos que se maravillan en la sorprendente naturaleza de nuestro sistema solar. A medida que los planes vayan madurando a finales de este año y en 2014 iremos diseccionándolos aquí de la misma manera que introdujimos la estrategia de observación para Vesta en 2010 y 2011 que condujo a su vez a los asombrosos logros obtenidos en 2011 y 2012.

Mientras tanto, la propia nave, siguiendo fielmente los intrincados planes que tan cuidadosamente se han trazado, continúa avanzando a buen ritmo, volando paciente y segura siempre adelante. Sólo el futuro revelará los retos y recompensas que le aguardan, que a buen seguro jugarán un papel relevante en las emocionantes e inspiradoras aventuras cósmicas que esta valerosa misión se prepara a vivir en nombre de toda la humanidad.

Dawn está a 7.7 millones de kilómetros (4.8 millones de millas) de Vesta y a 56 millones de kilómetros (35 millones de millas) de Ceres. También está a 2.64 UA (395 millones de kilómetros o 246 millones de millas) de la Tierra, o 1075 veces más lejos que la Luna y 2.65 veces más lejos que el Sol. Las señales de radio, limitadas universalmente a viajar a la velocidad de la luz, tardan 44 minutos en hacer el viaje de ida y vuelta.

Dr. Marc D. Rayman
4:00 p.m. PDT del 29 de Marzo de 2013

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